La navegación fluvial en Colombia inició con la intención indígena a través del Río Grande de la Magdalena, ellos subían y bajaban aprovechando que la atraviesa desde el centro hasta Barranquilla, donde se enlaza con el Mar Caribe.
El anhelo del transporte por esta “aorta de Colombia”, como lo destaca Juana Salamanca Uribe, periodista de la Jorge Tadeo, en una reseña documental para el Banco de la República, ha sido un empeño de la mayoría de los gobernantes de ayer y los recientes.
Se navegaba entre Barranquilla y Honda, el ascenso relata la periodista, demoraba hasta dos meses, el descenso –con corriente abajo y en favor- unos 15 días. Estamos hablando del Siglo XVIII a bordo de unas estructuras de un solo cuerpo de unos 20 metros de largo que soportaban 20 toneladas de carga; maíz, tabaco, quina hacia la Costa y manufacturas (el progreso) hacia el interior.





